Percusión sin fronteras
Tradición, exploración y composición propia
Kamaruko es un proyecto que expresa a través de instrumentos milenarios, el pulso de nuestro propio Espacio/Tiempo. Esta combinación rítmico-melódica define una identidad sonora única, reflejada en la creación e interpretación de composiciones originada en el Arte de los Tambores.
Kamaruko comienza en junio de 1998, impulsado por el deseo de investigar y componer. Desde muy joven, el encuentro con la obra de referentes como Naná Vasconcelos, Domingo Cura, Dino Saluzzi, Uakti, Oregon, Don Alias, Codona, Santana, Marilyn Mazur, Anacrusa, Weather Report, Hermeto Pascoal o Frank Zappa entre otros, reafirmó mi convicción de seguir una huella creativa propia.
La década de los 90 marcó la génesis de esta filosofía a través de dos experiencias clave: el espectáculo interdisciplinario de percusión y pintura “Viaje al Sol” creado en 1992 en las montañas del Cerro Otto, Bariloche, junto al artista plástico Federico Marchesi y la guía de mi maestro mentor Daniel Mele en la Orquesta Amarilla, proyecto pionero en Argentina abocado a la composición propia.
Elegí el nombre Kamaruko (ceremonia Mapuche) como un acto de gratitud permanente a los pueblos originarios y a la tierra donde me crié: Viedma-Patagones, en la Patagonia argentina.
«Quien posee una mente creativa ve el futuro bajo cierta perspectiva, mientras que quien se limita a emular solo se alimenta de lo que ya ha sido inventado e intentado». (Billy Cobham)
↓ Composición Propia: AUKACHÉ ↓
Hacia una pedagogía propia de la percusión
Apasionarse por la percusión tradicional de otros países es natural, pero la imitación como camino, no es la única opción.
Los ritmos de una comunidad en Senegal o de una favela en Río responden a su propio clima, a sus rituales, a sus creencias y a una historia transmitida por generaciones en su vida cotidiana.
Nuestra realidad es distinta, y pretender replicar esa vivencia desde nuestro contexto resulta, muchas veces, inalcanzable o poco genuino. Por eso, el aprendizaje y convivencia con el instrumento debe responder a nuestra propia forma de mirar y habitar el mundo.
En este sentido hubo Maestros pioneros de distintas generaciones, por citar algunos, en Argentina: Domingo Cura, Daniel Mele, Luis Agudo, Carmelo Saitta o, junto a referentes internacionales como Guem, Mickey Hart, Naná Vasconcelos, Trilok Gurtu o Arto Tunçboyacıyan, demostraron que se podían romper esos moldes para investigar la percusión con la misma libertad técnica y compositiva que cualquier otro instrumento.
Pensemos en la batería: durante el siglo XX se desarrollaron infinitos métodos de estudio e investigación para ella. Sin embargo, al buscar libros de percusión, la mayoría se limita a compendios superficiales de ritmos latinos, sin abordar el instrumento en sí mismo.
Mi propuesta busca cambiar esa perspectiva: darle a la percusión una dimensión más amplia y abierta. Un espacio de exploración constante que no se encasille en tradiciones lejanas, sino que entienda a los tambores, ante todo, como instrumentos de música universales.
La autenticidad de cualquier música étnica se origina en que no hay distancia entre lo que se vive y lo que se toca
Sin embargo, cabe preguntarnos: ¿el tambor existe únicamente para reproducir ritmos africanos, cubanos o brasileños? ¿Debemos tocar el djembé exacto como en Senegal, las tumbadoras como en Cuba o el berimbau como en Salvador de Bahía? ¿Estamos obligados a limitar nuestro lenguaje a sus técnicas y ritmos tradicionales?
En el tambor o redoblante, la investigación libre de la técnica dio lugar a múltiples formas de usar los palillos. ¿Por qué, entonces, habría una sola forma «correcta» de ejecutar un slap o un tono grave en una tumbadora o un djembé?
La exploración constante en los instrumentos ha impulsado pedagogías y métodos de estudio organizados. Esto permite que cada estudiante aprenda a abordar el instrumento desde la práctica diaria y la búsqueda introspectiva, convirtiendo el estudio individual en un espacio de desarrollo técnico y creativo propio.
↓ Composición Propia: ALQUIMIA DANZE ↓
El tambor es solo para tocar ritmos tradicionales?
Nos preguntamos: ¿Deberíamos tocar el djembé exactamente igual que en Senegal? ¿O las tumbadoras igual que en Cuba? ¿O el berimbau igual que en Salvador? ¿Deberíamos tocar con sus mismas técnicas y sus mismos ritmos?
Existen muchas técnicas de palillos para la ejecución del tambor o redoblante, producto de la investigación sin ataduras del estudio de la técnica en distintos lugares del mundo. Entonces ¿por qué debería haber una sola manera de ejecutar una galleta o slap, o un tono bajo en una tumbadora o en un djembé?
La exploración constante en los instrumentos de música ha generado muchísimos métodos y pedagogías de enseñanzas en escuelas y maestros particulares. Esto ha posibilitado que cada estudiante-músico pueda «aprender a estudiar o practicar». Esto se consigue a partir de un desarrollo organizado del estudio, que permite que cada uno entienda la práctica solitaria del instrumento, como ocurre habitualmente en nuestro país o en Europa, a diferencia de los países de culturas negras, por ejemplo.
Tocamos lo que vivimos, ahí radica la autenticidad
De los países en los cuales la percusión forma parte de su vida cotidiana, deberíamos tomar como ejemplo su perseverancia en la búsqueda de un camino autentico. Con el tiempo construir una raíz, una fuente que genere una identidad que abra caminos y no sea el único el tener que imitar o copiar una forma tan lejana como único camino.
Entonces cual es nuestra realidad y cómo hacemos?
Desarrollando un método que nos permita aprender a practicar y convivir con el instrumento “en la casa” como lo hace un estudiante de cualquier otro instrumento de música.
Cómo hacer para practicar solo en la casa y no aburrirse, es una pregunta muy frecuente. Con pedagogía y métodos de enseñanza, se logra la evolución constante que hace que le encontremos sentido a ese “aburrimiento”.
Para llevar adelante un efectivo aprendizaje es muy importante una «buena organización» y este punto es uno de lo más trascendentes cuando se comienza de cero a estudiar un instrumento.
La práctica o convivencia con un instrumento es un arte personal y por ello solitario en un gran porcentaje. Es un trabajo introspectivo donde uno puede encontrarse a sí mismo, con el instrumento y con la música; es una manera de ir generando un estilo propio y un sello personal.
Inicialmente no es fácil practicar media, dos u ocho horas por día, por eso es importante que el método permita aprender a practicar antes que a tocar. Tocar será luego una consecuencia lógica que llegará inevitablemente, si hay paciencia, voluntad y amor por lo que uno hace.
↓ Composición Propia: MANTO VERDE PROFUNDO ↓
Por qué percusión argentina?
Si nos preguntamos dónde está más difundida o cuál es el origen de la percusión en el mundo, la respuesta nos lleva casi automáticamente a África, Cuba o Brasil.
En nuestro país, tanto como en Europa y EE. UU., el movimiento de percusión contemporáneo es joven. No se generó de la nada ni por casualidad, sino que responde a una raíz socio-cultural y política.
A partir de la década de los 90, los primeros maestros comenzaron a crear grupos de percusión con sus alumnos, recorriendo un camino intenso que instaló los tambores en nuestra sociedad.
Tomar como referencia o ser influenciados por países vecinos fue algo lógico e inevitable en el comienzo. Pero si empezamos a buscar un lenguaje propio, quizás con los años podamos decir con orgullo: en la Argentina también hay percusión.
Aunque el objetivo del método busca que no todo empiece y termine allí.
↓ Composición Propia: PÁJARO Y LUZ ↓
Percusión Argentina es sinónimo de folclore argentino?
El tema es amplio. Cuando decimos «percusión cubana» o «brasilera», generalizamos todo lo que se hace en un país donde cada región tiene su propia identidad. Por ejemplo, en Brasil, los ritmos e instrumentos de Recife difieren abismalmente de los de Minas Gerais, Río o Salvador. En Cuba no es lo mismo La Habana que Santiago.
En nuestro país ocurre lo mismo: la chacarera o la zamba tienen su origen en Santiago del Estero. En mi caso, si bien las disfruto profundamente, al haberme criado en Río Negro no me siento condicionado por ellas a la hora de componer un ritmo o una obra.
Se puede tener una raíz argentina? ¿O una identidad?
De eso se trata: es una búsqueda esencial que debemos empezar a generar.
Cómo?
Buscando formas que tengan que ver con nuestro propio estilo de vida. Si alguien crea un ritmo para tumbadoras, otro para un surdo, para un bombo legüero, semillas u otros instrumentos, y articula una estructura de canción, tendrá delante una composición que no existe en otra parte del mundo. Fue creada acá, inspirada en sus vivencias, creencias y estados emocionales. Por lo tanto, es de Argentina, así como la rumba es cubana, el samba es brasilero o tantos otros ritmos son africanos.
Se puede componer algún ritmo o tema de percusión inspirado en un sentimiento o estado emocional?
Sí, claro que se puede. Solo hay que mirarlo desde esta perspectiva y convivir con el instrumento en consecuencia. De la misma manera, se le puede integrar canto o danza creados sobre esa misma composición.
Si tomamos como ejemplo lo que pasó en Buenos Aires en la década del 60´, nuestros pioneros del rock, Lito Nebbia, Moris, Javier Martínez o Luis Alberto Spinetta utilizaban guitarras criollas y eléctricas e imitaban a los Beatles cantando en inglés. Pero en un momento decisivo se preguntaron: Qué tal si cantamos en castellano?, dando inicio a la época dorada de nuestro rock.
Utilizando la guitarra eléctrica (un instrumento foráneo) compusieron obras fundacionales como El bohemio va, A esos hombres tristes, Avellaneda Blues o Pato trabaja en una carnicería.
↓ Composición Propia: VIAJE AL SOL ↓
Por qué le llamamos rock argentino?
Porque no hay duda de que suena a «acá», aunque hayan utilizado instrumentos que no son originalmente de nuestra región. Se creó algo auténtico mediante la adaptación de elementos externos a nuestro estilo de vida, nuestras vivencias, nuestro lenguaje y nuestro sentir.
Podría pasar lo mismo con la percusión en nuestro país?
Por suerte, ya está pasando. Hay muchos grupos y percusionistas que emprendieron el camino de la composición propia y han dejado su huella en grabaciones y discos. Aunque aún no sea lo más difundido, se trata de romper inercias para abrazar esta perspectiva: entender la percusión como un lenguaje propio, como verdadera Percusión Argentina.
↓ Composición Propia: LABERINTO ↓
Orquesta Amarilla «Ensamble de Percusión»
2° Experiencia en Composición Propia 1997
Entre 1997 y 2002 tuve el honor de integrar el Ensamble de Percusión “Orquesta Amarilla” creado y dirigido por mi primer maestro Daniel Mele en 1992.
Orquesta Amarilla es como llamó a su invento, ya que todos los tambores son amarillos para simbolizar la energía solar.
Realizamos diversos conciertos y entre los más destacados la participación en el festival “PERCUBA 2001” La Habana. Así como la edición del 1º álbum “PASAJERO DEL TIEMPO”.
La Orquesta Amarilla fue uno de los grupos pioneros del movimiento de percusión en Argentina.
Es un grupo de investigación rítmica que busca abrir nuevos caminos sonoros a través de las posibilidades que brindan sus instrumentos mediante la creación de obras propias escritas para percusión.
La característica principal de estas obras es el concepto compositivo en relaciones melódicas y armónicas, y el uso de poliritmias y métricas impares.
La Orquesta Amarilla en sí misma, es un instrumento musical compuesto por 15 tambores de diferentes medidas (diámetros), fabricados por el reconocido y gran luthier «Don Juan José Colombo», compuestos por 7 congas o tumbadoras, 2 pares de dip-bongó (bongó profundos) y 2 pares bongó convencionales, afinados en escalas hexatónicas (6 tonos).
Además del set de 15 tambores, en el grupo también se ejecutaban:
congas, timbaletas, glockenspiel, tambor, djembé, berimbau, talking drum, steel drum, timbao, diversos accesorios y efectos.
En 2005 se edita el 2° y último álbum del proyecto «TAMBOREA SUITE».
Espectáculo de Pintura y Percusión «En vivo»
1° Experiencia en Composición Propia 1992
La génesis
Para contarles el origen de este espectáculo debo hacer una introducción, ya que está acompañado de vivencias imposibles de separar en lo que se refiere a su creación y desarrollo como espectáculo.
En el verano del 92´me fui a vivir a Bariloche, cumpliendo un deseo que siempre había tenido desde la primera vez que fui, allá por el año 82´ en el cual quede maravillado por su magia, belleza y energía.
Diez años después, el deseo se cumplió.
Llegue en tren desde Viedma viajando mil kilómetros desde el mar hasta la cordillera, atravesando la línea sur directo a vivir al Cerro Otto, más exactamente al Km. 3200 por el camino del faldeo (para los que conocen).
Nunca había vivido en la montaña y mucho menos en situación supervivencia, vida de refugio donde todo hay que hacerlo o crearlo constantemente.
En auto se podía subir unos mil metros desde la ruta para luego subir caminado unos 200 metros más por un sendero o picada hasta el rancho.
Mi asombro era infinito a cada instante, cuando vivís en el bosque la idea del tiempo-espacio de nuestro reloj se desvanece lentamente y encontramos el verdadero tiempo, el de la naturaleza, el del universo o verdadero ser.
El silencio es un compañero fundamental en esta transición donde cada acto parece observado y eterno.
Vivía en la casa de Federico rodeada de gigantes Cipreses, Coihues y Radales que como casi todas las casas de alta montaña estaba hecha por sus propios habitantes, una casa encantada de madera de Ciprés con grandes ventanas de montaña (nylon grueso y transparente) y cocina a leña.
Iluminados a luz de velas, el agua era pura de montaña, había que ir a buscarla a una cascada a cien metros internándose en un bosque encantado y majestuoso.
Federico es un artista plástico inmenso esa sería la palabra para definirlo, me fue enseñando los secretos y las reglas de convivencia en la montaña, ya que están ligadas a la supervivencia. Rápidamente me fui mimetizando con la energía del bosque y su hábitat como si hubiera vivido siempre allí.
El encuentro con lo más profundo del ser es inevitable, el contacto con el fuego, ir a buscar leña, prepararse para el invierno, la solidaridad entre los habitantes, el arte y la creatividad en cualquier acto, la oscuridad en la noche, el silencio y la paz eterna que transmite la nieve, las lunas llenas, los arco iris sobre el Nahuel Huapi y el trabajo constante que implica la supervivencia, son algunos aspectos que alimentan una gran virtud que muchas veces tenemos debilitada:
«La Transformación, Mutación o Alquimia» que es vital para seguir adelante con los proyectos y sueños en la vida».
Mi primer trabajo fue de peón de albañil, al tiempo con lo que estaba aprendiendo y las ganas de construir que no tardan en atrapar a cualquiera y guiado por mi patrón comencé a construir mi propia cabaña a unos 70 metros de la casa de Federico.
Se acercaba el invierno y había que levantarla antes de que caigan las primeras nevadas.
Mientras transcurrían aquellos mágicos momentos, Fede siempre me contaba de una experiencia que había tenido en Bariloche donde el pintaba y un grupo de músicos tocaban simultáneamente. La idea de hacerlo con percusión fue tomando color hasta que un día hicimos una improvisación o zapada de pintura y percusión que duró cuatro horas.
Quedado atónitos y perplejos, entusiasmados comenzamos a repetir la sesión más periódicamente, instalé un set de percusión entero y el pintaba siempre sobre una misma tela de 2 alto por 2,50 de ancho.
Así pasaron tres meses de ensayos e investigación que fueron tomado la forma de un viaje y el cual comenzamos a visualizar como Viaje al Sol, ese era nuestro objetivo temático y espiritual.
En el camino íbamos resolviendo aspectos técnicos y soñando con hacer a un espectáculo «En Vivo» con un set de percusión y pintura más grande, escenografía, iluminación y demás.
Ya finalizando la investigación de cuatro meses, una noche estábamos en mi rancho a fines de Septiembre con la idea de escribir una síntesis o guión de toda la experiencia. El objetivo era encontrar un hilo conductor y determinar las etapas o las distintas secuencias que hacían al largo viaje, así cada uno tendría una partitura o itinerario para componer y desarrollar su performance.
Asomando el amanecer entre charlas filosóficas, salamandra y mates de por medio, en un momento Federico escribía algo así como un poema que sería la síntesis de las 100 horas de ensayos aproximadamente cuando ocurrió algo increíble; del lado de afuera de la ventana de dos metros aproximadamente por un metro y medio de cara al lago Nahuel Huapi, apareció suave y lentamente una imagen desde la tierra, como si fuera un ser alto de espuma blanca o túnica de espuma blanca, se detuvo un instante frente a nuestra vista y luego se fue diluyendo mientras seguía elevándose.
Quedamos literalmente helados, no cabía tanto asombro en nuestro ser, acto seguido salimos afuera y en un radio de 60 metros hacia abajo entre los cipreses surgieron tres o cuatro más.
Es una experiencia difícil de contar y creer. Me costó mucho tiempo decidirme a expresarla, marcó para siempre nuestras vidas, fue realmente una revelación o un milagro en lo personal siempre lo sentí como una gran señal a seguir en cuanto a cumplir con la misión que cada uno tiene en este tránsito por esta vida. El camino del corazón, que en mi caso es la música.
El poema que surgió en ese momento previo a la presencia este tal, sin modificaciones.
Penumbras
Se prende un fueguito
Del soplo, aliento, aire
Condensa en lluvia, océanos, aguas celestiales
Late, sanguínea, la marcha en tierra
Transita el hombre, bosques montañas, praderas
Vuela
Materias, fuerzas esferas
A la fuente, energía
Llega…
Materializar el sueño:
La primer experiencia «En Vivo» fue en la calle Mitre de Bariloche en la esquina de Aerolíneas Argentinas, bajamos de la montaña con los cargueros que son como mochilas de montaña (con una estructura de hierro) llevando un pequeño atril para pintar, los tarros de pintura, una tumbadora, berimbau, etc.
La sorpresa de la gente era igual a la nuestra, ver dos tipos de pelo muy largo tocando y otro pintando, para sorpresa algunos ofrecían comprar la pintura y fue así que empezaron a surgir propuestas de actuaciones donde se fue conformando la puesta en escena del espectáculo Viaje al Sol.
Al año siguiente en el 93 surgió la posibilidad de hacerlo en un teatro grande en Carmen de Patagones al sur de la provincia de Buenos Aires y de ahí en adelante fuimos viajando por la provincia de Rió Negro, festivales en el interior del país declarándose de interés educativo e hicimos muchos espectáculos y talleres para escuelas primarias secundarias y universidades como alternativa de comunicación en carreras como periodismo y comunicación o sociología.
La experiencia duró tres años en mi marcó a fuego la idea de componer músicas propias a través del arte de los tambores, siendo de alguna manera una huella importante para la formación años más tarde del proyecto Kamaruko Percusión.
Fabian Tejada
Ficha técnica
Color y Escenografía: Federico Marchesi
En Pintura:
Bastidor con tela preparado 200 x 250cm.
Pintura escenográfica de base acrílica.
Latex, cola vinílica, pigmentos naturales y universales.
Acrílicos-pinceles, brochas, baquetas y rociadores.
Escenografía:
jersey, rip, liencillo, gasa Nylon, tarlatana,
polipapel, acetatos espejados.
Percusión y composición musical:
Fabian Tejada
Instrumentos
Batería Pearl de pie de cinco cuerpos, platos Zidjian, cuatro tumbadoras Colombo, Timbaletas Caf, Bongó Colombo.
Tubolofón «PVC» hecho a mano, berimbau, kalimba, xilofón de madera, metalofón, trompe, ollas Essen, didgerigou, accesorios y efectos, quena y flauta de afilador.
