Composición

Composición Propia en Percusión

Fundamentos

Sistema de composición en percusión utilizando las figuras rítmicas que son símbolos que nos permiten leer y escribir patrones rítmicos. Una figura musical nos indica cuánto tiempo debe durar un sonido. Seguro habrás oído términos como corchea, redonda y fusa entre otros. Comencé a trabajar con esta metodología con mi primer maestro Daniel Mele a principios de la década 90´. Adoro los ritmos y estilos folclóricos de distintas regiones del mundo y considero que es fundamental aprender tocar e interpretar muchos de ellos por una cuestión de formación y también de gusto personal.

Así mismo la idea de que no es una obligación, desarrollar una performance creativa que represente solo técnicas y ritmos de países de los cuales son originarios los instrumentos de percusión, me inspiró la necesidad de explorar un lenguaje propio que identifique de una manera más genuina y directa mi propio folclore o costumbres de vida que es lo mismo para mi, dándole a los instrumentos de percusión, una visión más amplia, similar a la de cualquier otro instrumento musical.
Gracias a maestros pioneros que abrieron nuevos caminos en el arte de los tambores, hoy podemos investigar y descubrir variantes en el desarrollo técnico, interpretativo y creativo en la composición de ritmos, ensambles y obras de percusión.

En nuestro país es muy difícil, tal vez inalcanzable, representar ese folclore que está ligado a aspectos esenciales de la vida cotidiana en otras latitudes. El clima, la conexión con la naturaleza y sus poderes, las creencias religiosas, sus ancestrales rituales sagrados, responden a la idiosincrasia de su lugar, su tierra, su hábitat y su forma de vida.

Nuestra realidad cotidiana difiere abismalmente de la de un barrio de Senegal o una favela de Río. Es muy difícil para cualquiera de nosotros interpretar sus técnicas y ritmos, porque están nutridos de una larga historia transmitida por generaciones, presente a cada instante en sus vidas.
Por lo tanto es importante que el alumno pueda encontrar su forma de aprendizaje que responda a nuestro folclore y a nuestras costumbres de vida, a nuestra diaria realidad.
Tomemos como ejemplo la batería, que también es un instrumento de percusión y la conclusión es muy sencilla: si este instrumento se investigo y se desarrolló tanto durante el siglo 20 generando infinidad de métodos de estudio y creatividad, ¿por qué no podemos hacer lo mismo con los demás instrumentos de percusión?

Por ejemplo, si vamos a una casa de venta de libros de música, encontraremos una variada cantidad de métodos de batería y tambor. Sin embargo sólo encontraremos uno o dos libros para estudiar percusión, con una escueta información de algunos pocos ritmos latinos, pero nunca un método de estudio del instrumento en sí mismo.
Por lo tanto les daremos mayor dimensión a los instrumentos de percusión para poder abordarlos desde una perspectiva más amplia y abierta, generando un espíritu de investigación y exploración que permita crear un camino de búsqueda constante, que no se limite a la forma encasillada de una lejana tradición y así poder considerarlos como instrumentos de música más allá de su procedencia.

“La autenticidad de cualquier música étnica se origina, en que no hay distancia entre lo que se vive y lo que se toca”.

Pero el tambor es solo para tocar ritmos africanos, cubanos, brasileros, etc?…

Nos preguntamos: ¿Deberíamos tocar el djembé exactamente igual que en Senegal? ¿O las tumbadoras igual que en Cuba? ¿O el berimbau igual que en Salvador? ¿Deberíamos tocar con sus mismas técnicas y sus mismos ritmos?

Existen muchas técnicas de palillos para la ejecución del tambor o redoblante, producto de la investigación sin ataduras del estudio de la técnica en distintos lugares del mundo. Entonces ¿por qué debería haber una sola manera de ejecutar una galleta o slap, o un tono bajo en una tumbadora o en un djembé?

La exploración constante en los instrumentos de música ha generado muchísimos métodos y pedagogías de enseñanzas en escuelas y maestros particulares. Esto ha posibilitado que cada estudiante-músico pueda «aprender a estudiar o practicar». Esto se consigue a partir de un desarrollo organizado del estudio, que permite que cada uno entienda la práctica solitaria del instrumento, como ocurre habitualmente en nuestro país o en Europa, a diferencia de los países de culturas negras, por ejemplo.

«Tocamos lo que vivimos, ahí radica la autenticidad».

De los países en los cuales la percusión forma parte de su vida cotidiana, deberíamos tomar como ejemplo su perseverancia en la búsqueda de un camino autentico. Con el tiempo construir una raíz, una fuente que genere una identidad que abra caminos y no sea el único el tener que imitar o copiar una forma tan lejana como único camino.

¿Entonces cual es nuestra realidad y como hacemos?

Desarrollando un método que nos permita aprender a practicar y convivir con el instrumento “en la casa” como lo hace un estudiante de cualquier otro instrumento de música.

Cómo hacer para practicar solo en la casa y no aburrirse, es una pregunta muy frecuente. Con pedagogía y métodos de enseñanza, se logra la evolución constante que hace que le encontremos sentido a ese «aburrimiento».

Para llevar adelante un efectivo aprendizaje es muy importante una «buena organización» y este punto es uno de lo más trascendentes cuando se comienza de cero a estudiar un instrumento.

La practica o convivencia con un instrumento es un arte personal y por ello solitario en un gran porcentaje. Es un trabajo introspectivo donde uno puede encontrarse a sí mismo, con el instrumento y con la música; es una manera de ir generando un estilo propio y un sello personal.

Inicialmente no es fácil practicar media, dos u ocho horas por día, por eso es importante que el método permita aprender a practicar antes que a tocar. Tocar será luego una consecuencia lógica que llegará inevitablemente, si hay paciencia, voluntad y amor por lo que uno hace.

¿Por qué percusión argentina?

Si nos preguntamos donde está más difundida, o cual es el origen de la percusión en el mundo, la respuesta nos lleva casi automáticamente al África, a Cuba o Brasil.
En nuestro país, tanto como en Europa y EEUU, el movimiento de percusión es muy joven. No se generó de la nada o de casualidad y tiene una raíz socio-cultural y política (leer nota Mundo tambor- link).

A partir del año 90 los primeros maestros empezaron a generar grupos de percusión con sus alumnos y así hemos recorrido un pequeño e intenso camino que instaló asombrosamente la percusión en nuestra sociedad.

El tomar como referencia o ser influenciados por países vecinos fue algo lógico e inevitable, sobre todo en un comienzo de gestación. Pero tal vez si empezamos a buscar nuestro propio lenguaje, quizás con los años podamos llegar a decir: en la Argentina también está la percusión.

Pero el objetivo del método es que no todo empiece y termine allí.

¿Percusión Argentina es sinónimo de folclore argentino?

Es amplio el tema. Cuando uno dice percusión cubana o brasilera está hablando de todo lo que se hace en el país y sabemos que, por ejemplo, cada estado o región de Brasil tiene su propia identidad y que difieren en muchas ocasiones abismalmente uno del otro.Por ej. Los ritmos de Recife y sus instrumentos son diferentes alas de Mina Gerais, Río o Salvador, pero decimos Percusión Brasilera en general. En Cuba no es lo mismo La Habana que Santiago de Cuba, pero decimos percusión cubana para generalizar.Si tomamos como ejemplo lo que ocurre en nuestro país, la chacarera o la zamba -por nombrar algunos estilos o ritmos argentino- tienen su origen en Santiago del Estero, pero en mi caso, si bien me gustan muchísimo, al haber crecido en Río Negro, no me siento influenciado por ellos a la hora de componer un ritmo o tema.

¿Se puede tener una raíz argentina? ¿o una identidad?

De eso se trata: es una búsqueda que es muy importante empezar a generar.

¿Cómo?

Buscando formas que tengan que ver con nuestro estilo de vida. Si alguien crea un ritmo para tumbadoras, otro para un surdo, para un legüero, para semillas u otros instrumentos, y arma una estructura de canción o tema, tendrá delante una composición que no existe en otra parte del mundo. Fue creada acá, inspirada en sus vivencias, creencias y estados emocionales. Por lo tanto es de Argentina, así como la rumba puede ser cubana, o el samba es brasilero o tantos otros ritmos africanos o toques.

¿Se puede componer algún ritmo o tema de percusión inspirado en un sentimiento o estado emocional?

Sí, claro que se puede. Sólo hay que verlo de esta manera, convivir y practicar en consecuencia. De la misma manera, se le puede agregar algún canto o alguna danza también creada en base a esa composición.

Si tomamos el ejemplo de lo que pasó en Buenos Aires en la década del 60, nuestros primeros rockers -Lito Nebbia, Moris, Javier Martines o Luis Alberto Spinetta, por nombrar algunos- utilizaban la guitarra criolla y la eléctrica e imitaban a Los Beatles cantando en ingles. Pero en algún momento alguien dijo “que tal si cantamos en castellano” y comenzó así la época dorada de nuestro Rock.
Utilizando la guitarra eléctrica, un instrumento foráneo, compusieron temas como “El bohemio va”, “A esos hombres tristes”, “Avellaneda blues” o “Pato trabaja en una carnicería”.

¿Por qué le llamamos rock argentino?

Porque no hay duda de que suena de «acá» aunque utilizaron instrumentos que no son tradicionalmente de nuestra región. Así se creó algo autentico, mediante la adaptación de instrumentos de afuera a nuestra estilo de vida de esa época, con nuestras vivencias, nuestro lenguaje, nuestro sentimiento.

¿Podría pasar lo mismo con la percusión en nuestro país?

Por suerte ya está pasando. Hay muchos grupos y percusionistas que emprendieron el camino de la composición propia y han grabado discos. Desgraciadamente no es lo más difundido, considero que cuesta aceptar esta manera de ver el espectro de la percusión como algo nacional, como Percusión Argentina.

EN CONSTRUCCIÓN

                                 Orquesta Amarilla «Ensamble de Percusión»

Entre 1997 y 2002 tuve el honor de integrar el Ensamble de Percusión “Orquesta Amarilla” creado y dirigido por mi primer maestro Daniel Mele en 1992.
Orquesta Amarilla es como llamó a su invento, ya que todos los tambores son amarillos para simbolizar la energía solar.
Realizamos diversos conciertos y entre los más destacados la participación en el festival “PERCUBA 2001” La Habana. Así como la edición del 1º álbum “PASAJERO DEL TIEMPO”. FT
La Orquesta Amarilla fue uno de los grupos pioneros del movimiento de percusión en Argentina.
Es un grupo de investigación rítmica que busca abrir nuevos caminos sonoros a través de las posibilidades que brindan sus instrumentos mediante la creación de obras propias escritas para percusión.
La característica principal de estas obras es el concepto compositivo en relaciones melódicas y armónicas, y el uso de poliritmias y métricas impares.
La Orquesta Amarilla en sí misma, es un instrumento musical compuesto por 15 tambores de diferentes medidas (diámetros), fabricados por el reconocido y gran luthier «Don Juan José Colombo», compuestos por 7 congas o tumbadoras, 2 pares de dip-bongó (bongó profundos) y 2 pares bongó convencionales, afinados en escalas hexatónicas (6 tonos).
Además del set de 15 tambores, en el grupo también se ejecutaban:
congas, timbaletas, glockenspiel, tambor, djembé, berimbau, talking drum, steel drum, timbao, diversos accesorios y efectos.
En 2005 se edita el 2° y último álbum del proyecto «TAMBOREA SUITE».

 

Espectáculo de Pintura y Percusión «En vivo»
Federico Marchesi y Fabian Tejada

 

La génesis

Para contarles el origen de este espectáculo debo hacer una introducción, ya que está acompañado de vivencias imposibles de separar en lo que se refiere a su creación y desarrollo como espectáculo.
En el verano del 92´me fui a vivir a Bariloche, cumpliendo un deseo que siempre había tenido desde la primera vez que fui, allá por el año 82´ en el cual quede maravillado por su magia, belleza y energía.
Diez años después, el deseo se cumplió.
Llegue en tren desde Viedma viajando mil kilómetros desde el mar hasta la cordillera, atravesando la línea sur directo a vivir al Cerro Otto, más exactamente al Km. 3200 por el camino del faldeo (para los que conocen).
Nunca había vivido en la montaña y mucho menos en situación supervivencia, vida de refugio donde todo hay que hacerlo o crearlo constantemente.
En auto se podía subir unos mil metros desde la ruta para luego subir caminado unos 200 metros más por un sendero o picada hasta el rancho.
Mi asombro era infinito a cada instante, cuando vivís en el bosque la idea del tiempo-espacio de nuestro reloj se desvanece lentamente y encontramos el verdadero tiempo, el de la naturaleza, el del universo o verdadero ser.

El silencio es un compañero fundamental en esta transición donde cada acto parece observado y eterno.
Vivía en la casa de Federico rodeada de gigantes Cipreses, Coihues y Radales que como casi todas las casas de alta montaña estaba hecha por sus propios habitantes, una casa encantada de madera de Ciprés con grandes ventanas de montaña (nylon grueso y transparente) y cocina a leña.
Iluminados a luz de velas, el agua era pura de montaña, había que ir a buscarla a una cascada a cien metros internándose en un bosque encantado y majestuoso.

Federico es un artista plástico inmenso esa sería la palabra para definirlo, me fue enseñando los secretos y las reglas de convivencia en la montaña, ya que están ligadas a la supervivencia. Rápidamente me fui mimetizando con la energía del bosque y su hábitat como si hubiera vivido siempre allí.
El encuentro con lo más profundo del ser es inevitable, el contacto con el fuego, ir a buscar leña, prepararse para el invierno, la solidaridad entre los habitantes, el arte y la creatividad en cualquier acto, la oscuridad en la noche, el silencio y la paz eterna que transmite la nieve, las lunas llenas, los arco iris sobre el Nahuel Huapi y el trabajo constante que implica la supervivencia, son algunos aspectos que alimentan una gran virtud que muchas veces tenemos debilitada:

«La Transformación, Mutación o Alquimia» que es vital para seguir adelante con los proyectos y sueños en la vida».

Mi primer trabajo fue de peón de albañil, al tiempo con lo que estaba aprendiendo y las ganas de construir que no tardan en atrapar a cualquiera y guiado por mi patrón comencé a construir mi propia cabaña a unos 70 metros de la casa de Federico.
Se acercaba el invierno y había que levantarla antes de que caigan las primeras nevadas.
Mientras transcurrían aquellos mágicos momentos, Fede siempre me contaba de una experiencia que había tenido en Bariloche donde el pintaba y un grupo de músicos tocaban simultáneamente. La idea de hacerlo con percusión fue tomando color hasta que un día hicimos una improvisación o zapada de pintura y percusión que duró cuatro horas.

Quedado atónitos y perplejos, entusiasmados comenzamos a repetir la sesión más periódicamente, instalé un set de percusión entero y el pintaba siempre sobre una misma tela de 2 alto por 2,50 de ancho.
Así pasaron tres meses de ensayos e investigación que fueron tomado la forma de un viaje y el cual comenzamos a visualizar como Viaje al Sol, ese era nuestro objetivo temático y espiritual.
En el camino íbamos resolviendo aspectos técnicos y soñando con hacer a un espectáculo «En Vivo» con un set de percusión y pintura más grande, escenografía, iluminación y demás.
Ya finalizando la investigación de cuatro meses, una noche estábamos en mi rancho a fines de Septiembre con la idea de escribir una síntesis o guión de toda la experiencia. El objetivo era encontrar un hilo conductor y determinar las etapas o las distintas secuencias que hacían al largo viaje, así cada uno tendría una partitura o itinerario para componer y desarrollar su performance.

Asomando el amanecer entre charlas filosóficas, salamandra y mates de por medio, en un momento Federico escribía algo así como un poema que sería la síntesis de las 100 horas de ensayos aproximadamente cuando ocurrió algo increíble; del lado de afuera de la ventana de dos metros aproximadamente por un metro y medio de cara al lago Nahuel Huapi, apareció suave y lentamente una imagen desde la tierra, como si fuera un ser alto de espuma blanca o túnica de espuma blanca, se detuvo un instante frente a nuestra vista y luego se fue diluyendo mientras seguía elevándose.
Quedamos literalmente helados, no cabía tanto asombro en nuestro ser, acto seguido salimos afuera y en un radio de 60 metros hacia abajo entre los cipreses surgieron tres o cuatro más.
Es una experiencia difícil de contar y creer. Me costó mucho tiempo decidirme a expresarla, marcó para siempre nuestras vidas, fue realmente una revelación o un milagro en lo personal siempre lo sentí como una gran señal a seguir en cuanto a cumplir con la misión que cada uno tiene en este tránsito por esta vida. El camino del corazón, que en mi caso es la música.

El poema que surgió en ese momento previo a la presencia este tal, sin modificaciones.

Penumbras
Se prende un fueguito
Del soplo, aliento, aire
Condensa en lluvia, océanos, aguas celestiales
Late, sanguínea, la marcha en tierra
Transita el hombre, bosques montañas, praderas
Vuela
Materias, fuerzas esferas
A la fuente, energía
Llega…

Materializar el sueño:

La primer experiencia «En Vivo» fue en la calle Mitre de Bariloche en la esquina de Aerolíneas Argentinas, bajamos de la montaña con los cargueros que son como mochilas de montaña (con una estructura de hierro) llevando un pequeño atril para pintar, los tarros de pintura, una tumbadora, berimbau, etc.
La sorpresa de la gente era igual a la nuestra, ver dos tipos de pelo muy largo tocando y otro pintando, para sorpresa algunos ofrecían comprar la pintura y fue así que empezaron a surgir propuestas de actuaciones donde se fue conformando la puesta en escena del espectáculo Viaje al Sol.
Al año siguiente en el 93 surgió la posibilidad de hacerlo en un teatro grande en Carmen de Patagones al sur de la provincia de Buenos Aires y de ahí en adelante fuimos viajando por la provincia de Rió Negro, festivales en el interior del país declarándose de interés educativo e hicimos muchos espectáculos y talleres para escuelas primarias secundarias y universidades como alternativa de comunicación en carreras como periodismo y comunicación o sociología.
La experiencia duró tres años en mi marcó a fuego la idea de componer músicas propias a través del arte de los tambores, siendo de alguna manera una huella importante para la formación años más tarde del proyecto Kamaruko Percusión.

 

Fabian Tejada

Ficha técnica

Color y Escenografía: Federico Marchesi
En Pintura:
Bastidor con tela preparado 200 x 250cm.
Pintura escenográfica de base acrílica.
Latex, cola vinílica, pigmentos naturales y universales.
Acrílicos-pinceles, brochas, baquetas y rociadores.

Escenografía:
jersey, rip, liencillo, gasa Nylon, tarlatana,
polipapel, acetatos espejados.

Percusión y composición musical:

Fabian Tejada

Instrumentos

Batería Pearl de pie de cinco cuerpos, platos Zidjian, cuatro tumbadoras Colombo, Timbaletas Caf, Bongó Colombo.
Tubolofón «PVC» hecho a mano, berimbau, kalimba, xilofón de madera, metalofón, trompe, ollas Essen, didgerigou, accesorios y efectos, quena y flauta de afilador.

EN CONSTRUCCIÓN